Nuestro Plan Estrat├ęgico Pastoral Un Mensaje del Cardenal George

La Iglesia tiene una sola misión, un solo propósito y un solo plan confiado a ella por nuestro Señor Jesús. La Iglesia debe proclamar la Buena Nueva de Jesucristo a todo el mundo, debe celebrar los sacramentos que hace su Misterio de Salvación accesible a todas las personas hasta que él regrese nuevamente en gloria, y debe atender las necesidades de una humanidad débil en un espíritu de misericordia y de compasión. Esta es su misión perpetua.

En toda época y en todo lugar, la Iglesia debe conectar esta misión a las circunstancias particulares de las personas. Por esta razón hemos formulado un Plan Estratégico Pastoral, no para cambiar lo que el Señor nos ha dado sino para permanecer fieles a lo que él nos ha confiado.

Durante los próximos años, estaremos poniendo una especial atención a La Nueva Evangelización, buscando formas de atraer a aquellos que han sido bautizados en la Iglesia Católica a vivir un compromiso de fe más consciente y activo. Estaremos haciendo un esfuerzo muy especial para acercarnos a nuestros adolescentes y a nuestros jóvenes en su temprana etapa de adultez.

Durante este tiempo, estaremos enfatizando la importancia de la formación Cristiana. Buscaremos las mejores formas de formar discípulos de Cristo, para que sean sal, luz y fermento en el mundo. Haremos un esfuerzo especial para acercarnos a nuestras familias, especialmente a los padres de todos aquellos recibirán sus sacramentos por vez primera. Estaremos también evaluando la vitalidad y estabilidad financiera de nuestras comunidades parroquiales, con el fin de conservar el legado de las generaciones pasadas y preparar nuestro legado para las generaciones futuras.

Como su obispo y al mismo tiempo como un discípulo más, los invito a leer este Plan Estratégico Pastoral y a preguntarse qué rol pueden jugar en su implementación. Les estaré muy agradecido si pueden discutirlo con sus familiares y amigos y ofrecernos sus sugerencias sobre la mejor forma de aplicar su contenido la realidad en que vivimos. Trabajando juntos, podemos servir la misión de Nuestro Señor en nuestro tiempo y circunstancias. Que María la Madre de nuestro Señor y Madre de la Iglesia, nos inspire a recibir la Palabra de Dios y ponerla en acción.

Ustedes y todos sus seres queridos están en mi oración diaria, les pido por favor me mantengan presente en las suyas.

Sinceramente suyo en Cristo,

Francis Cardenal George, O.M.I
Arzobispo de Chicago