Catecismo de la Iglesia Católica

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30 de Marzo:

 

XI - LA CELEBRACIÓN DEL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA

 

1485    En la tarde de Pascua, el Señor Jesús sé mostró a sus apóstoles y les dijo:   "Recibid el Espíritu Santo.  A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos"  (Jn 20, 22-23).

 

1486    El perdón de los pecados cometidos después del Bautismo es concedido por un sacramento propio llamado sacramento de la conversión, de la confesión, de la penitencia o de la reconciliación.

 

1487    Quien peca lesiona el honor de Dios y su amor, su propia dignidad de hombre llamado a ser hijo de Dios y el bien espiritual de la Iglesia, de la que cada cristiano debe ser una piedra viva.

 

1488    A los ojos de la fe, ningún mal es mas grave que el pecado y nada tiene peores consecuencias para los pecadores mismos, para la Iglesia y para el mundo entero.

 

1489    Volver a la comunión con Dios, después de haberla perdido por el pecado, es un movimiento que nace de la gracia de Dios, rico en misericordia y deseoso de la salvación de los hombres.  Es preciso pedir este don precioso para sí mismo y para los demás.

 

1490    El movimiento de retorno a Dios, llamado conversión y arrepentimiento, implica un dolor y una versión respecto a los pecados cometidos, y el propósito firme de no volver a pecar.  La conversión, por tanto, mira al pasado y al futuro; se nutre de la esperanza en la misericordia divina.

 

1491    El sacramento de la Penitencia esta constituido por el conjunto de tres actos realizados por el penitente, y por la absolución del sacerdote.  Los actos del penitente son: el arrepentimiento, la confesión o manifestación de los pecados al sacerdote y el propósito de realizar la reparación y las obras de penitencia.

 

1492    El Arrepentimiento (llamado también contrición) debe estar inspirado en motivaciones que brotan de la fe.  Si el arrepentimiento es concebido por amor de caridad hacia Dios, se le llama "perfecto"; si esta fundado en otros motivos se le llama "imperfecto".

 

1493        El que quiere obtener la reconciliación con Dios  y con la Iglesia debe confesar al sacerdote todos los pecados graves que no ha confesado aun y de los que se acuerda tras examinar cuidadosamente su conciencia.  Sin ser necesaria, de suyo, la confesión de las faltas veniales esta recomendada vivamente por la Iglesia

1494    El confesor impone al penitente al cumplimiento de ciertos actos de "satisfacción" o de "penitencia", para reparar el daño causado por el pecado y restablecer los hábitos propios del discípulo de Cristo.

 

1495    Solo los sacerdotes que han recibido de la autoridad de la Iglesia la facultad de absolver pueden ordinariamente perdonar los pecados en nombre de Cristo.

 

1496    Los afectos espirituales del sacramento de la Penitencia son:

 

-          la reconciliación con Dios por la que el penitente recupera la gracia;

-          la reconciliación con la Iglesia;

-          la remisión de la pena eterna contraída por los pecados mortales;

-          la remisión, al menos en parte, de las penas temporales, consecuencia del pecado;

-          la paz y la serenidad de la conciencia, y el consuelo espiritual;

-          el acrecentamiento de las fuerzas espirituales para el combate cristiano.

 

1497    La confesión individual e integra de los pecados graves seguida de la absolución es el único medio ordinario para la reconciliación con Dios y con la Iglesia.

 

1498    Mediante las indulgencias, los fieles pueden alcanzar para sí mismos y también para las almas del Purgatorio la remisión de las penas temporales, consecuencia de los pecados.

 

 

V - EL VIATICO, ULTIMO SACRAMENTO DEL CRISTIANO

 

1526        "¿Esta enfermo alguno entre vosotros?  Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor.  Y la oración de la fe salvara al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados" (St 5, 14-15).

 

1527        El sacramento de la Unción de los enfermos tiene por fin conferir una gracia especial al cristiano que experimenta las dificultades inherentes al estado de enfermedad grave o de vejez.

 

1528    El tiempo oportuno para recibir la Santa Unción llega ciertamente cuando el fiel comienza a encontrarse en peligro de muerte por causa de enfermedad o de vejez.

 

1529    Cada vez que un cristiano cae gravemente enfermo puede recibir la Santa Unción, y también cuando, después de haberla recibido, la enfermedad se agrava.

 

1530    Solo los sacerdotes (presbíteros y obispos) pueden administrar el sacramento de la Unción de los enfermos; para conferirlo emplean oleo bendecido por el obispo, o, en caso necesario, por el mismo presitero que celebra.

 

1531    Lo esencial de la celebración de este sacramento consiste en la unción en la frente y las manos del enfermo (en el rito romano) o en otras partes del cuerpo (en Oriente), unción acompañada de la oración litúrgica del sacerdote celebrante que pide la gracia especial de este sacramento.

 

1532    La gracia especial del sacramento de la Unción de los enfermos tiene como efectos:

 

-          la unión del enfermo la Pasión de Cristo, para su bien y el de toda la Iglesia;

-          el consuelo, la paz y el ánimo para soportar cristianamente los sufrimientos de la enfermedad o de la vejez;

-          el perdón de los pecados si el enfermo no ha podido obtenerlo por el sacramento de la Penitencia;

-          el restablecimiento de la salud corporal, si conviene a la salud espiritual;

-          la preparación para el paso a la vida eterna.

                                                                       

 

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6 de Abril

 

VII - LA EUCARISTIA, "PIGNUS FUTURAE GLORIAE"

 

1406    Jesús dijo:  "Yo soy el pan vivo, bajado del cielo.  Si uno come de este pan, vivirá para siempre. el que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna.permanece en mi y yo en él" (Jn 6, 51.54.56).

 

1407    La Eucaristía es el corazón y la cumbre de la vida de la Iglesia, pues en ella Cristo asocia su Iglesia y todos sus miembros a su sacrificio de alabanza y acción de gracias ofrecido una vez por todas en la cruz a su Padre; por medio de este sacrificio derrama las gracias de la salvación sobre su Cuerpo, que es la Iglesia.

 

1408    La celebración eucarística comprende siempre:  la proclamación de la Palabra de Dios, la acción de gracias a Dios Padre por todos sus beneficios, sobre todo por el don de su Hijo, la consagración del pan y del vino y la participación en el banquete litúrgico por la recepción del Cuerpo y de la Sangre del Señor:  estos elementos constituyen un solo y mismo acto de culto.

 

1409    La Eucaristía es el memorial de la Pascua de Cristo, es decir, de la obra de la salvación realizada por la vida, la muerte y la resurrección de Cristo, obra que se hace presente por la acción litúrgica.

 

1410    Es Cristo mismo, sumo y eterno sacerdote de la Nueva Alianza, quien, por el ministerio de los sacerdotes, ofrece el sacrificio eucarístico.  Y es también el mismo Cristo, realmente presente bajo las especies del pan y del vino, la ofrenda del sacrificio eucarístico.

 

1411    Solo los presbíteros validamente ordenados pueden presidir la Eucaristía y consagrar el pan y el vino para que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre del Señor.

 

1412    Los signos esenciales del sacramento eucarístico son pan de trigo y vino de vid, sobre los cuales es invocada la bendición del Espíritu Santo y el presbítero pronuncia las palabras de la consagración dichas por Jesús en la ultima Cena:  "Esto es mi Cuerpo entregado por vosotros... Este es el cáliz de mis Sangre..."

 

1413    Por la consagración se realiza la transubstanciación del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.  Bajo las especies consagradas del pan y del vino, Cristo mismo, vivo y glorioso, está presente de manera verdadera, real y substancial, con su Cuerpo, su Sangre, su alma y su divinidad. 242

 

1414    En cuanto sacrificio, la Eucaristía es ofrecida también en reparación de los pecados de los vivos y los difuntos, y para obtener de Dios beneficios espirituales o temporales.

 

1415    El que quiere recibir a Cristo en la Comunión eucaristía debe hallarse en estado de gracia.  Si uno tiene conciencia de haber pecado mortalmente no debe acercarse a la Eucaristía sin haber recibido previamente la absolución en el sacramento de la Penitencia.

 

1416    La sagrada comunión del Cuerpo y de la Sangre de Cristo acrecienta la unión del comulgante con el Señor, le perdona los pecados veniales y lo preserva de pecados graves.  Puesto que los lazos de caridad entre el comulgante y Cristo son reforzados, la recepción de este sacramento fortalece la unidad de la Iglesia, Cuerpo místico de Cristo.

 

1417    La Iglesia recomienda vivamente a los fieles que reciban la sagrada comunión cuando participan en la celebración de la Eucaristía; y les impone la obligación de hacerlo al menos una vez al año.

 

1418    Puesto que Cristo mismo está presente en el sacramento del Altar, es preciso honrarlo con culto de adoración.  "La visita al Santísimo Sacramento es una prueba de gratitud, un signo de amor y un deber de adoración hacia Cristo, nuestro Señor."243

 

1419    Cristo, que paso de este mundo al Padre, nos da en la Eucaristía la prenda de la gloria que tendremos junto a El:  la participación en el Santo Sacrificio nos identifica con su Corazón, sostiene nuestras fuerzas a lo largo del peregrinar de esta vida, nos hace desear la Vida eterna y nos une ya desde ahora a la Iglesia del cielo, a la Santísima Virgen Maria y a todos los santos.

 


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13 de Abril:

 

VII - LOS AFECTOS DEL SACRAMENTO DEL ORDEN

 

1590    San Pablo dice a su discípulo Timoteo:  "Te recomiendo que reavives el carisma de Dios que esta en ti por la imposición de mis manos" (2 Tm 1, 6), y "si alguno aspira al cargo de obispo, desea una noble función" (1 Tm 3, 1).  A Tito decía:  "El motivo de haberte dejado en Creta, fue para que acabaras de organizar lo que faltaba y establecieras presbíteros en cada ciudad, como yo te ordene" (Tt 1, 5).

 

1591    La Iglesia entera es un pueblo sacerdotal.  Por el bautismo, todos los fieles participan del sacerdocio de Cristo.  Esta participación se llama "sacerdocio común de los fieles".  A partir de este sacerdocio y al servicio del mismo existe otra participación en la misión de Cristo:  la del ministerio conferido por el sacramento del Orden, cuya tarea es servir en nombre y en representación de Cristo-Cabeza en medio de la comunidad.

 

1592    El sacerdocio ministerial difiere esencialmente del sacerdocio común de los fieles porque confiere un poder sagrado para el servicio de los fieles.  Los ministros ordenados ejercen su servicio en el pueblo de Dios mediante la enseñanza (munus docendi), el culto divino (munus liturgicum) y por el gobierno pastoral (munus regendi).

 

1593            Desde los orígenes, el ministerio ordenado fue conferido y ejercido en tres grados:  el de los obispos, el de los presbíteros y el de los diáconos.  Los ministerios conferidos por la ordenación son insustituibles para la estructura orgánica de la Iglesia:  sin el obispo, los presbíteros y los diáconos no se puede hablar de Iglesia.89

 

1594    El obispo recibe la plenitud del sacramento del Orden que lo incorpora al Colegio episcopal y hace de él la cabeza visible de la Iglesia particular que le es confiada.  Los obispos, en cuanto sucesores de los apostoles y miembros del Colegio, participan en la responsabilidad apostólica y en la misión de toda la Iglesia bajo la autoridad del Papa, sucesor de san Pedro.

 

1595    Los presbíteros están unidos a los obispos en la dignidad sacerdotal y al mismo tiempo dependen de ellos en el ejercicio de sus funciones pastorales; son llamados a ser cooperadores diligentes de los obispos; forman en torno a su obispo el presbiterio que asume con él la responsabilidad de la Iglesia particular.  Reciben del obispo el cuidado de una comunidad parroquial o de una función eclesial determinada.

 

1596        Los diáconos son ministros ordenados para las tareas de servicio de la Iglesia; no reciben el sacerdocio ministerial, pero la ordenación les confiere funciones importantes en el ministerio de la palabra, del culto divino, del gobierno pastoral y del servicio de la caridad, tareas que deben cumplir bajo la autoridad pastoral de su obispo.

 

1597        El sacramento del Orden es conferido por la imposición de las manos seguida por una oración consecratoria solemne que pide a Dios para el ordenando las gracias del Espíritu Santo requeridas para su ministerio.  La ordenación imprime un carácter sacramental indeleble.

 

1598        La Iglesia confiere el sacramento del Orden únicamente a varones (viri) bautizados, cuyas aptitudes para el ejercicio del ministerio han sido debidamente reconocidas.  A la autoridad de la Iglesia corresponde la responsabilidad y el derecho de llamar a uno a recibir la ordenación.

 

1599        En la Iglesia latina, el sacramento del Orden para el presbiterazo solo es conferido ordinariamente a candidatos que están dispuestos a abrazar libremente el celibato y que manifiestan públicamente su voluntad de guardarlo por amor del Reino de Dios y el servicio de los hombres.

 

1600        Corresponde a los obispos conferir el sacramento del Orden en los tres grados.

 

VI - LA IGLESIA DOMESTICA

 

1659    San Pablo dice:  "Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia... Gran misterio es este, lo digo con respecto a Cristo y la Iglesia" (Ef 5, 25.32).

 

1660    La alianza matrimonial, por la que un hombre y una mujer constituyen una intima comunidad de vida y de amor, fue fundada y dotada de sus leyes propias por el Creador.  Por su naturaleza esta ordenada al bien de los cónyuges así como a la generación y educación de los hijos.  Entre bautizados, el matrimonio ha sido elevado por Cristo Señor a la dignidad de sacramento.178

 

1661    El sacramento del Matrimonio significa la unión de Cristo con la Iglesia.  Da a los esposos la gracia de amarse con el amor con que Cristo amo a su Iglesia; la gracia del sacramento perfecciona así el amor humano de los esposos, reafirma su unidad indisoluble y los santifica en el camino de la vida eterna. 179

 

1662    El matrimonio se funda en el consentimiento de los contrayentes, es decir, en la voluntad de darse mutua y definidamente con el fin de vivir una alianza de amor fiel y fecundo.

 

1663    Dado que el matrimonio establece a los cónyuges en un estado publico de vida en la Iglesia, la celebración del mismo se hace ordinariamente de modo publico, en el marco de una celebración litúrgica, ante el sacerdote (o el testigo cualificado de la Iglesia), los testigos y la asamblea de los fieles.

 

1664    La unidad, la indisolubilidad, y la apertura a la fecundidad son esenciales al matrimonio.  La poligamia es incompatible con la unidad del matrimonio; el divorcio separa lo que Dios ha unido; el rechazo de la fecundidad priva a la vida conyugal de su "don más excelente", el hijo.180

 

1665    Contraer un nuevo matrimonio por parte de los divorciados mientras viven sus cónyuges legítimos contradice el plan y la ley de Dios enseñados por Cristo.  Los que viven en esta situación no están separados de la Iglesia, pero no pueden acceder a la comunión eucarística.  Pueden vivir su vida cristiana sobre todo educando a sus hijos en la fe.

 

1666    El hogar cristiano es el lugar en que los hijos reciben el primer anuncio de la fe.  Por eso la casa familiar es llamada justamente "Iglesia domestica", comunidad de gracia y de oración, escuela de virtudes humanas y de caridad cristiana.

 
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