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  Arquidiócesis de Chicago | Carta del Cardenal
 

27 de febrero de 2004
Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

 

El día de hoy el Colegio John Jay de Justicia Criminal de la ciudad de Nueva York dio a conocer una investigación en el ámbito de la ciencias sociales realizada a nivel nacional, sobre el abuso sexual de menores de edad por parte de sacerdotes, investigación que fue comisionada por los los Obispos de los E.U. El Estudio John Jay, es un análisis cuantitativo basado en datos confidenciales recopilados en casi cada diócesis, eparquía y orden religiosa de los E.U. sobre el abuso sexual de menores de edad perpetrado por clérigos católicos desde el año 1950 hasta el 2002. Los datos serán cruciales en la búsqueda de las causas de dicho abuso por parte de los clérigos, así como para prevenirlo en el futuro. Este último es el propósito del estudio. Por otro lado, el día de hoy también se dará a conocer un informe elaborado por el Comité Nacional Examinador, el cual que proporciona el contexto necesario para entender los datos del John Jay.

Los funcionarios de la Arquidiócesis ya han publicado información básica a través de dos informes que cubrían los períodos de 1950 a 1992 y de 1993 al 2002. Dicha información ha sido actualizada hasta el día 31 de diciembre de 2003 y se puede revisar en la hoja de información adjunta.

Los expedientes de la Arquidiócesis muestran que 2,513 sacerdotes arquidiocesanos sirvieron en la Arquidiócesis entre 1950 y 2003. La Arquidiócesis encontró razones para sospechar que, durante estos 53 años, se incurrió en conducta sexual inapropiada con menores de edad en 142 casos, que implicaban a 55 sacerdotes arquidiocesanos; una cifra cercana al 2 por ciento de los sacerdotes arquidiocesanos. De los 55 sacerdotes mencionados, 13 han muerto, 22 han dimitido del sacerdocio y 20 fueron retirados del ministerio. Ninguno de ellos está involucrado en ningún ministerio público. Todos los casos han sido reportados a las autoridades civiles.

El dinero gastado a causa del abuso sexual por parte de clérigos incluyen $26.9 millones para pagar la ayuda de las víctimas, los acuerdos legales y el apoyo proporcionado, durante -el período de 1950 a 2003. Desde 1992, año en que la Comisión Bernardin estableció procedimientos para enfrentar la conducta sexual inapropiada, al 31 de diciembre de 2003, se gastaron $5.9 millones para el tratamiento y supervisión de sacerdotes, y $5.9 millones para cubrir los costos legales asociados. De los $5.9 millones gastados en cuotas legales, $1.3 millones se gastaron en defender a un sacerdote y a un director de escuela quienes fueron encontrados inocentes por un jurado civil.

La Arquidiócesis de Chicago, actuando de acuerdo a la definición de “acusación” proporcionada por el Estudio John Jay, reportó para el estudio todas las notificaciones registradas de conducta sexual inapropiada con menores de edad por parte de sacerdotes, sin distinción de si resultaron en alguna investigación o no, o si había causa razonable para sospechar que el abuso había ocurrido.

Desde 1992, la Arquidiócesis de Chicago ha atendido las acusaciones de abuso a menores de edad y promovido la sanación de las víctimas a través del establecimiento de una oficina encargada del Ministerio de Ayuda (a víctimas de abuso sexual), de un Comité Examinador independiente y de un procedimiento regular para reportar acusaciones a las autoridades civiles y al público. Más recientemente, la Arquidiócesis creó la Oficina para la Protección de Niños y Jóvenes, la cual supervisa los programas de capacitación e información relativos al abuso infantil y la investigación del antecedentes penales de más de 50.000 empleados y voluntarios. Estas medidas nos han permitido auxiliar a las víctimas y a las comunidades parroquiales, crear ambientes seguros para los niños y quitar del ministerio a todo sacerdote de quien existía causa razonable para sospechar que había incurrido en conducta sexual inapropiada con un menor de edad. Todas estas iniciativas continuarán en nuestros seminarios, escuelas, parroquias y en las oficinas de los distintos ministerios.

Los obispos de los Estados Unidos han cumplido las promesas que hicieron durante y después de su reunión en junio de 2002, en Dallas. Todos los sacerdotes que incurrieron en esta conducta has sido removidos del ministerio; para entender el grado y las causas de la conducta sexual inapropiada se emprendió la realización de un estudio independiente; en cada diócesis en los Estados Unidos se han implementado las políticas y procedimientos para atender y procesar acusaciones de abuso, para asegurar la seguridad de los niños y para comunicarse abiertamente con el público. Y lo más importante de todo, el cuidado de las víctimas ha sido formalizado y permanecerá en un nivel importante en la agenda de la Iglesia.

La publicación de estos resultados nos recuerda que algunos sacerdotes traicionaron la confianza depositada en ellos por Cristo, por los niños a quienes Él ama y por sus familias. Los líderes de la Iglesia que no actuaron en nombre de esos niños y familias, sumaron más dolor al ya provocado. De nueva cuenta, y de manera sincera, pido perdón a las víctimas y sus familias por la angustia que han tenido que soportar. De la misma manera invito nuevamente a cualquier persona que haya experimentado abuso sexual por parte de un sacerdote o diácono, a traernos esa información comunicándose con la Oficina para la Responsabilidad Profesional al 1-800-994-6200.

Las consecuencias de estas faltas han afectado profundamente a toda la comunidad católica. Sé que muchos de ustedes están enojados y avergonzados, como lo estoy yo. Podemos aprender de las transgresiones del pasado, sin embargo, debemos asegurarnos tanto como podamos que ningún niño más o persona joven tendrá que vivir lo que aquellos que han sido víctimas continúan sufriendo.

Ustedes están siempre en mis oraciones. Por favor manténganme en las suyas.


Sinceramente suyo en Cristo:

Cardenal Francis George, O.M.I.
Arzobispo de Chicago

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