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El día de hoy el Colegio John Jay de Justicia Criminal de
la ciudad de Nueva York dio a conocer una investigación en
el ámbito de la ciencias sociales realizada a nivel nacional,
sobre el abuso sexual de menores de edad por parte de sacerdotes,
investigación que fue comisionada por los los Obispos de
los E.U. El Estudio John Jay, es un análisis cuantitativo
basado en datos confidenciales recopilados en casi cada diócesis,
eparquía y orden religiosa de los E.U. sobre el abuso sexual
de menores de edad perpetrado por clérigos católicos
desde el año 1950 hasta el 2002. Los datos serán cruciales
en la búsqueda de las causas de dicho abuso por parte de
los clérigos, así como para prevenirlo en el futuro.
Este último es el propósito del estudio. Por otro
lado, el día de hoy también se dará a conocer
un informe elaborado por el Comité Nacional Examinador, el
cual que proporciona el contexto necesario para entender los datos
del John Jay.
Los funcionarios de la Arquidiócesis ya han publicado información
básica a través de dos informes que cubrían
los períodos de 1950 a 1992 y de 1993 al 2002. Dicha información
ha sido actualizada hasta el día 31 de diciembre de 2003
y se puede revisar en la hoja de información adjunta.
Los expedientes de la Arquidiócesis muestran que 2,513 sacerdotes
arquidiocesanos sirvieron en la Arquidiócesis entre 1950
y 2003. La Arquidiócesis encontró razones para sospechar
que, durante estos 53 años, se incurrió en conducta
sexual inapropiada con menores de edad en 142 casos, que implicaban
a 55 sacerdotes arquidiocesanos; una cifra cercana al 2 por ciento
de los sacerdotes arquidiocesanos. De los 55 sacerdotes mencionados,
13 han muerto, 22 han dimitido del sacerdocio y 20 fueron retirados
del ministerio. Ninguno de ellos está involucrado en ningún
ministerio público. Todos los casos han sido reportados a
las autoridades civiles.
El dinero gastado a causa del abuso sexual por parte de clérigos
incluyen $26.9 millones para pagar la ayuda de las víctimas,
los acuerdos legales y el apoyo proporcionado, durante -el período
de 1950 a 2003. Desde 1992, año en que la Comisión
Bernardin estableció procedimientos para enfrentar la conducta
sexual inapropiada, al 31 de diciembre de 2003, se gastaron $5.9
millones para el tratamiento y supervisión de sacerdotes,
y $5.9 millones para cubrir los costos legales asociados. De los
$5.9 millones gastados en cuotas legales, $1.3 millones se gastaron
en defender a un sacerdote y a un director de escuela quienes fueron
encontrados inocentes por un jurado civil.
La Arquidiócesis de Chicago, actuando de acuerdo a la definición
de “acusación” proporcionada por el Estudio John
Jay, reportó para el estudio todas las notificaciones registradas
de conducta sexual inapropiada con menores de edad por parte de
sacerdotes, sin distinción de si resultaron en alguna investigación
o no, o si había causa razonable para sospechar que el abuso
había ocurrido.
Desde 1992, la Arquidiócesis de Chicago ha atendido las
acusaciones de abuso a menores de edad y promovido la sanación
de las víctimas a través del establecimiento de una
oficina encargada del Ministerio de Ayuda (a víctimas de
abuso sexual), de un Comité Examinador independiente y de
un procedimiento regular para reportar acusaciones a las autoridades
civiles y al público. Más recientemente, la Arquidiócesis
creó la Oficina para la Protección de Niños
y Jóvenes, la cual supervisa los programas de capacitación
e información relativos al abuso infantil y la investigación
del antecedentes penales de más de 50.000 empleados y voluntarios.
Estas medidas nos han permitido auxiliar a las víctimas y
a las comunidades parroquiales, crear ambientes seguros para los
niños y quitar del ministerio a todo sacerdote de quien existía
causa razonable para sospechar que había incurrido en conducta
sexual inapropiada con un menor de edad. Todas estas iniciativas
continuarán en nuestros seminarios, escuelas, parroquias
y en las oficinas de los distintos ministerios.
Los obispos de los Estados Unidos han cumplido las promesas que
hicieron durante y después de su reunión en junio
de 2002, en Dallas. Todos los sacerdotes que incurrieron en esta
conducta has sido removidos del ministerio; para entender el grado
y las causas de la conducta sexual inapropiada se emprendió
la realización de un estudio independiente; en cada diócesis
en los Estados Unidos se han implementado las políticas y
procedimientos para atender y procesar acusaciones de abuso, para
asegurar la seguridad de los niños y para comunicarse abiertamente
con el público. Y lo más importante de todo, el cuidado
de las víctimas ha sido formalizado y permanecerá
en un nivel importante en la agenda de la Iglesia.
La publicación de estos resultados nos recuerda que algunos
sacerdotes traicionaron la confianza depositada en ellos por Cristo,
por los niños a quienes Él ama y por sus familias.
Los líderes de la Iglesia que no actuaron en nombre de esos
niños y familias, sumaron más dolor al ya provocado.
De nueva cuenta, y de manera sincera, pido perdón a las víctimas
y sus familias por la angustia que han tenido que soportar. De la
misma manera invito nuevamente a cualquier persona que haya experimentado
abuso sexual por parte de un sacerdote o diácono, a traernos
esa información comunicándose con la Oficina para
la Responsabilidad Profesional al 1-800-994-6200.
Las consecuencias de estas faltas han afectado profundamente a
toda la comunidad católica. Sé que muchos de ustedes
están enojados y avergonzados, como lo estoy yo. Podemos
aprender de las transgresiones del pasado, sin embargo, debemos
asegurarnos tanto como podamos que ningún niño más
o persona joven tendrá que vivir lo que aquellos que han
sido víctimas continúan sufriendo.
Ustedes están siempre en mis oraciones. Por favor manténganme
en las suyas.
Sinceramente suyo en Cristo:

Cardenal Francis George, O.M.I.
Arzobispo de Chicago
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