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  Arquidiócesis de Chicago | Carta del Cardenal
 

15 de marzo de 2004
Su Eminencia, Cardenal Antonio María Rouco Varela
Arzobispo de Madrid
Bailén, 8.
28071 Madrid.
España

 

Su Eminencia:

En estos días en que la nación española, y en particular el pueblo de la Arquidiócesis de Madrid, se llena de horror y dolor, le escribo para expresarle mi solidaridad personal y el más sentido pésame de parte de todos los católicos de la Arquidiócesis de Chicago. El horror y la tristeza nos embargó conforme fuimos recibiendo los reportes y las imágenes de los atentados en los trenes que causaron la pérdida de cientos de vidas inocentes y lastimaron a muchas más. Este ataque contra el pueblo de España reaviva en nosotros el dolor, la cólera y el miedo que invadieron a Estados Unidos después de vivir en años recientes una tragedia similar.

Sin embargo, estos mismos recuerdos de sufrimiento nacional también nos traen a la memoria el generoso apoyo y solidaridad que de manera tan abundante compartieron con nosotros otros miembros de la familia de naciones, incluyendo España. Como hermanos católicos, compartimos una comunión aún más profunda en la Iglesia. Lloramos el sufrimiento del otro y somos reconfortados por la esperanza que compartimos como personas reunidas por Cristo y en Cristo. Quiero que sepa que los católicos de la Arquidiócesis de Chicago están orando por todos los que han muerto, los que resultaron lesionados y por aquellos que se encuentran de luto como resultado de este ataque. También se encuentran presentes en nuestras plegarias el personal de rescate, el personal médico, los capellanes y todos aquellos que son instrumentos vitales de sanación y esperanza. De manera particular, su Eminencia, oro por usted y sus obispos, por los sacerdotes, los diáconos y otros trabajadores pastorales cuyo ministerio amplía la presencia compasiva de Cristo. Porque en ocasiones como esta las personas necesitan, más que nunca, ser recordados que en Cristo nunca están solos y que, por su gracia, son posibles la reconciliación y la paz incluso después de actos de maldad tan abrumadores.

Su Eminencia, si existe alguna manera en particular en que pueda auxiliarlo a usted y a su pueblo en estos momentos tan difíciles, por favor no dude en llamarme. Por lo pronto, le brindo el apoyo de mis oraciones. Que la unidad que experimentamos en tiempos de enorme sufrimiento aumente nuestra determinación por proclamar lo sagrado de la vida humana y ser testigos de la dignidad de cada persona por ser hechas a imagen y semejanza de Dios.


Fraternalmente suyo en Cristo,

Cardenal Francis George, O.M.I.
Arzobispo de Chicago

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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