Pagina Principal
  Arquidiócesis de Chicago

La Inmaculada Concepción:
El llamado a practicar la justicia social respetando la dignidad humana

Ahora que celebramos los 150 años de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, recordamos la gracia única que Dios confirió a María. También se nos recuerda que Dios, de la misma manera que hizo con María, nos confirió una dignidad humana única.

Dios nos otorgó esta dignidad humana, no por lo que hacemos, sino por al amor y la piedad divina que nos profesa. Todo en nuestras vidas es un don de Dios, incluso el aire que respiramos. La Inmaculada Concepción confirma nuestra creencia que toda la humanidad está hecha a imagen y semejanza de Dios.

Dios, quien nos creó a su imagen, redimió a todas las personas a través de Jesucristo. De aquí que toda la humanidad sea buena y digna de ser salvada y respetada. María, la Madre de Dios, nos guía para que mostremos nuestro respeto por la dignidad de toda vida humana. Puesto que nuestra dignidad humana básica viene de Dios, no podemos ni discriminar ni mostrar favoritismos. Todos somos hijos de Dios.

Puesto que todos somos iguales a los ojos de Dios, necesitamos recordar que los humanos están primero que las cosas y los sistemas. Puesto que nosotros como sociedad creamos estructuras como el gobierno, la educación, la economía e incluso la familia, necesitamos asegurarnos que la dignidad humana de todos sea respetada y elevada. Necesitamos practicar no sólo la justicia individual, sino también, la justicia social. Justicia es estar en relación con Dios, nuestro prójimo y con toda la creación divina. María personifica este entendimiento. Este dogma revela que a través de la comunidad hacemos conciente y defendemos el cumplimiento de la dignidad humana.

María, madre inmaculada y humilde servidora del más grande Dios, personifica el llamado para respetar la dignidad humana de todas las personas. Cuando María visita a Elizabeth, hace un llamado a vivir de acuerdo a los dogmas de la justicia bíblica:

Alaba mi alma la grandeza del Señor

y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador

porque ha puesto sus ojos en la pequeñez
de su esclava . . .

Desplegó la fuerza de su brazo,

disperso a los de

corazón altanero.

Derribó a los potentados

de sus tronos

y exaltó a los humildes.

A los hambrientos colmó de bienes

y despidió a los ricos con las manos vacías.

Como Iglesia, podemos seguir la misión y la visión de María para defender el valor y la dignidad de todos. Entendemos que el racismo, el sexismo y todas las formas de trato injusto son erróneos.¿Qué tan al pie de la letra tomamos este mensaje?¿Practicamos lo que predicamos? Las estadísticas son reveladoras.

Chicago ha sido primer lugar de la lista de ciudades con más asesinatos por tres años consecutivos. Más de 40,000 niños son abortados cada año en Illinois. Más de 30,000 personas mueren de hambre diariamente en todo el mundo por no tener acceso a comida.

El dogma de la Inmaculada Concepción nos proporciona esperanza y motivación para hacernos cargo de nuestra responsabilidad. María es el ideal de éste, nuestro mundo real. Sin embargo, ella también fue una persona de carne y hueso, que entiende nuestras luchas y preocupaciones. Ella nos conforta en nuestra lucha para construir un mundo mejor. Ella es la patrona de nuestra arquidiócesis, y le estamos agradecidos por la guía que nos ha prestado a lo largo de nuestra historia para trabajar por la justicia. La arquidiócesis es la más grande contribuidora para la Campaña Católica (nacional) para el Desarrollo Humano, la cual asiste a los pobres a través de programas que promueven la justicia. La Arquidiócesis administra la sección de Caridades Católicas más grande de los Estados Unidos. Estamos en tercer lugar en apoyo a Catholic Relief Services, organización que ayuda a los pobres de todo el mundo. La Arquidiócesis está implementando la pastoral de justicia racial del cardenal, Permanece en mi amor, la cual es considerada un documento primordial de justicia.

Como Iglesia, podemos seguir la misión y la visión de María para defender el valor y la dignidad de todos. Entendemos que el racismo, el sexismo y todas las formas de trato injusto son erróneos.¿Qué tan al pie de la letra seguimos este mensaje?¿Practicamos lo que predicamos?

Como pueblo de Dios que celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción, tenemos mucho trabajo por hacer para continuar respetando la dignidad humana y practicar la justicia social, sin embargo, también han ocurrido muchas cosas en los pasados 150 años por las cuales debemos estar orgullosos. Que junto a María Inmaculada, podamos continuar siendo sirvientes del Señor, quien nos ha bendecido con su inmenso amor.

Bill Purcell

Director de la Oficina de Paz y Justicia

Arquidiócesis de Chicago


Return to Top

 

 

 

 

 

 

 

Error processing SSI file