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:: Comunicados de Prensa
Obituario del Padre Pedro Rodriguez, CMF, 72,
líder en la pastoral hispana y párroco de San Pablo, Chicago

El Padre Pedro RodríguezEl Padre Pedro Rodríguez, CMF, párroco de la Iglesia de San Pablo en el área oeste de la ciudad, y conocido líder de la pastoral hispana de la Arquidiócesis de Chicago falleció en la madrugada del miércoles, 17 de marzo. Tenía 72 años. El Padre Rodríguez, misionero claretiano nacido en España, dedicó la mayor parte de su ministerio sacerdotal al cuidado de los hispanos del área de Chicago. Antes de ser nombrado párroco de San Pablo en el 2000, trabajó por muchos años en Santa Cruz/Inmaculado Corazón de María, donde fue coadjutor de 1978 a 1991 y párroco de 1991 a 2000. Antes de ese tiempo, había trabajado 15 años en San Francisco de Asís.

Además de sus trabajos parroquiales, el Padre Rodríguez sirvió a la comunidad católica hispana de Chicago como Vicario del Apostolado Hispano de la Arquidiócesis de 1979 a 1987. Durante varios años fue el director de programación de la Red de Televisión Católica de Chicago, y más tarde escribió columnas para el Chicago Católico y otras publicaciones en español. Al final de los años 50, antes de su labor parroquial, había enseñado teología en el Seminario Claretiano de San Judas en Momence, Illinois.

“El Padre Rodríguez estaba totalmente dedicado a la comunidad latina de Chicago,” dice el Padre Len Brown, C.M.F., provincial de la Provincia Este de los Misioneros Claretianos, con sede en Oak Park, Illinois. “Trabajó con dedicación y entusiasmo por sus necesidades pastorales y por una mayor justicia para la comunidad inmigrante. Continuamente salía al encuentro del pueblo para hacer a los hispanos plenos partícipes de las decisiones de la Iglesia Católica en Chicago.”
Rodríguez nació en 1931 en Extremadura, en el suroeste de España e ingresó en los Misioneros Claretianos en 1950 en Salvatierra, España. Llegó a los Estados Unidos en 1954 y tres años más tarde fue ordenado sacerdote en Chicago.

“La gente a la que sirvo en las parroquias pobres de Chicago siempre han sido una fuente de inspiración para mí,” dijo Rodríguez hace unos años. “Su fe es tan profunda que me motiva a responder a sus expectativas. He aprendido de ellos más de lo que podría haberles enseñado. La parte más gratificante de mi trabajo ha sido la capacitación de los laicos en estas parroquias. Trato de descubrir a Cristo en todos, particularmente en aquellos que, por alguna razón, no me caen tan bien.”

El pasaje bíblico favorito del Padre Rodríguez era el capítulo 25 de Mateo: “’Lo que hicieran por alguno de estos, los más pequeños, por mí lo hacen.’ Entiendo que los más pequeños son quienes no tienen poder. Al vivir en la sociedad americana, creo que los hispanos están entre quienes tienen menos poder, ya que muchos no pueden hablar el idioma, y todos se enfrentan a la discriminación.”

Al principio de los años 60, hacia el comienzo de su ministerio en Chicago, Rodríguez estuvo involucrado en las protestas contra las prácticas discriminatorias de la Corporación Zenith. Decía: “Yo caminaba con los trabajadores de Zenith cuando escuché a unos americanos decir: ‘Nunca iría a confesarme con un sacerdote como ése.’ Pensé: ‘No me importa; los trabajadores son mi pueblo.’”

A lo largo de su ministerio, Rodríguez fue un fuerte defensor de los derechos de los hispanos. En 1972 testificó contra la ley Rodino, una legislación ante el Congreso que hubiera significado que cualquiera que pareciera o hablara como hispano podría ser detenido y se le hubiera podido exigir prueba de residencia legal. Dos años más tarde, el Servicio de Inmigración lo arrestó cuando tomaba fotos de una redada de INS en una factoría. Uno de sus feligreses lo había llamado para avisarle de la redada. “Fui a un abogado y conseguí una cámara de fotos. Fui testigo de cómo interrogaban solamente a los trabajadores hispanos o que parecían hispanos, a veces hasta cuatro veces, y se los llevaban a solas al baño.” En el juicio dijo: “Yo todo el tiempo pensaba, ‘Lo que haga por uno de estos, los más pequeños, lo hago por Cristo.’ Cristo fue indocumentado en Egipto. No tenía papeles. Los jueces retiraron los cargos contra mí.”

Hace cuatro años, el Padre Rodríguez se convirtió en párroco de San Pablo, la iglesia histórica de dos torres en el bloque 2100 de la 22nd Place. La parroquia, donde han trabajado los claretianos desde 1987, tiene también una escuela elemental y, enfrente de la rectoría se encuentra Casa Claret, una casa de estudios para jóvenes universitarios hispanos que viven en comunidad y han mostrado su deseo de tomar roles de liderazgo en la comunidad eclesial, bien como religiosos o como laicos comprometidos.

En San Pablo, el Padre Rodríguez y su equipo han ayudado a los feligreses con muchos servicios sociales, como búsqueda de trabajo y referencias, ayuda para presentar la declaración de impuestos, y ayuda legal con los documentos de inmigración o problemas de vivienda y bienes raíces.

En 2002, el Padre Rodríguez recibió del Cardenal Francis George el Premio Angelina Márquez por su servicio de toda la vida a la Pastoral Hispana. Se le honró por sus “esfuerzos a favor de los más vulnerables y menos protegidos: los refugiados de la pobreza.” En 1975 había sido nombrado “Hombre Latino del Año” por el Comité Latino Americano de la Arquidiócesis de Chicago.