Archdiocese of Chicago
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:: Comunicados de Prensa

De los Sacerdotes a los Inmigrantes Indocumentados:
¡No están solos!

Compromisos de Los sacerdotes por la Justicia para los Inmigrantes

Chicago, IL (20 de octubre de 2006) Más de cincuenta Sacerdotes por la Justicia para los Inmigrantes se presentaron en la mañana de hoy a una conferencia de prensa que se llevó a cabo en la capilla de la Catedral del Santo Nombre. El grupo, conformado por 120 sacerdotes de la Arquidiócesis de Chicago, discutió las preocupaciones que tienen acerca de la recién aprobada legislación que enfatiza únicamente la aplicación de la ley actual, lo cual afectará de manera adversa a los inmigrantes que viven actualmente en los Estados Unidos como trabajadores, cónyuges y miembros de familia.

El Reverendísimo Gustavo Garcia-Siller, M.Sp.S., Obispo Auxiliar de Chicago, comenzó el evento con una invocación en la cual alabó a “los líderes eclesiásticos que están comprometidos en andar el camino que lleve a nuestros líderes políticos a abrir su corazón y pensamiento para entender la realidad de los inmigrantes de hoy en día".

Al presentar al grupo de Los Sacerdotes por la Justicia para los Inmigrantes el Padre Marco Mercado, párroco de la parroquia Good Shepherd de Chicago y uno de los principales líderes de Sacerdotes por la Justicia para los Inmigrantes, señaló que existe una necesidad común con nuestros hermanos sacerdotes y obispos de todo el país de apoyar la Campaña Católica para una Reforma Migratoria con la finalidad de reiterar el llamado para aprobar una reforma integral de las leyes migratorias que sea respetuosa de la dignidad de todo ser humano y que proteja la dignidad y unidad de las familias”.

El Padre Larry Dowling, párroco de la Parroquia St. Denis y otro de los líderes centrales del grupo dio entonces el discurso principal del evento: Una lectura de cuatro promesas que surgieron a partir de una reunión inicial realizada la pasada Cuaresma. “Acompañaremos a nuestros hermanos y hermanas indocumentados en su travesía para reconocer que su estatus es el resultado de un sistema de inmigración atrofiado desde mucho tiempo atrás. Pedimos la suspensión de cualquier deportación que no se deba a algún delito la cual separaría a parejas de esposos o a los hijos de sus padres o tutores. Una política integral de inmigración debe ser pasada en el Congreso para atender la situación de 98,000 familias conocidas y un sinfín de familias desconocidas que se encuentran en riesgo inmediato”, afirmó Dowling.

Cerca de sesenta sacerdotes arquidiocesanos representantes de las comunidades parroquiales latinas, polacas, africanas e irlandesas se unieron a Garcia-Siller, Mercado y Dowling, incluyendo los siguientes miembros del grupo líder central: Padre Donald Nevins, párroco de St. Francis of Assisi; Padre Mark Bartosic, párroco de la parroquia St. Frances of Rome, en Cicero; Padre Michael Shanahan, pastor asistente de la parroquia St. Josaphat, en Chicago y el Padre Michael Boehm de la parroquia St. Maurice en Chicago.

El Padre Casimir Garbacz, Director de la Oficina Arquidiocesana para los Católicos Europeos, comisionó entonces a cada Sacerdote por la Justicia para los Inmigrantes a prestar ayuda a los inmigrantes indocumentados del área. Al momento de hacerlo, presentó a cada uno un manuscrito del tamaño de un cartel el cual tiene inscritos los cuatro compromisos (los mismos que fueron incluidos en el paquete de prensa) e imploró que fueran “mostrados pronto en un lugar prominente” en cada una de sus parroquias.

El Padre Gary Graf, párroco de la parroquia Holy Family de Waukegan cerró el evento compartiendo una historia íntima de una familia parroquial que fue afectada de manera adversa por las actuales leyes restrictivas de inmigración.

La declaración completa de los compromisos, que acompaña a este comunicado, reafirma el compromiso de Sacerdotes por la Justicia para trabajar de manera local a nombre de la Conferencia de Obispos Católicos de E.U. y de la Campaña Católica para una Reforma Migratoria: Justicia para los Inmigrantes la cual dio inicio en junio de 2005.

Para mayor información, por favor contacte a Elena Segura de la Oficina de Paz y Justicia de la Arquidiócesis de Chicago al 312--5333 o escribiendo a esegura@archchicago.org.

DeclaraciÓn y Compromiso

Nosotros, los Sacerdotes por Justicia para los Inmigrantes, movidos por nuestra convicción de fe y por nuestro respeto a la dignidad humana y a la santidad de la vida humana, y entristecidos porque la actual dirigencia del Congreso aprobó sólo legislación para el cumplimiento de la ley la cual ignora totalmente a los desalentados espíritus de los inmigrantes que se encuentran entre nosotros, quienes día a día contribuyen con sus dones a la construcción de este país, continuamos trabajando para influir en la discusión pública que tiene que ver con las políticas de migración y para apoyar una reforma migratoria responsable, respetuosa e integral que incluya controles respetuosos y humanos de nuestras fronteras.

Nos comprometemos a:

Acompañar a nuestros hermanos y hermanas en su travesía y a reconocer que su actual estatus es en parte, el resultado de un sistema migratorio que tiene un largo tiempo sin funcionar; escucharemos y responderemos en fe a las trágicas historias de las familias e individuos que enfrentan terribles decisiones debido a la falta de solución a su estatus migratorio.

Educar a nuestros hermanos y hermanas en el liderazgo parroquial así como a todas las personas de nuestras parroquias, realzando las contribuciones y las luchas de nuestros hermanos y hermanas indocumentados a través de nuestra prédica, distribuyendo materiales informativos, escritos y en video y dándoles la oportunidad a los trabajadores indocumentados para que den su testimonio personal;

Aumentar la conciencia sobre el hecho de que 98,000 familias conocidas están en peligro inmediato de sufrir la separación/deportación y de que un sinnúmero de familias no conocidas podrían quedar desmembradas; Solicitar una Suspensión de las Deportaciones que No se Deban a un Delito (las cuales podrían separar a esposos o separar a los hijos de sus padres o tutores), hasta que se apruebe una reforma integral por parte del Congreso;

Pedir a nuestros hermanos sacerdotes que celebren la Eucaristía durante el Mes de Respeto a la Vida (octubre), particularmente el 29 de octubre de 2006, con un énfasis especial en realizar oraciones para defender los derechos de todas las familias a vivir sin temor, con seguridad económica y compartiendo los derechos que mantienen y apoyan una vida familiar saludable.

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